Rosales, Cajeme, Sonora

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Inicios de la IAFCJ en Colonia Antonio Rosales Cajeme, Sonora.


TRAERE PUES A LA MEMORIA LOS AÑOS DE LA DIESTRA DEL ALTISIMO, ME ACORDARE DE LAS OBRAS DE JEHOVA ASI, HARE YO MEMORIA DE TUS MARAVILLAS ANTIGUAS, MEDITARE EN TODAS TUS OBRAS Y HABLARE DE TUS HECHOS, SALMOS 77:10, 11,12


En primer lugar doy gracias a Dios en gran manera, porque me permitió conocer su evangelio desde muy pequeña; también por el privilegio de participar en este proyecto y hacer memoria y reafirmar nuestra historia. Agradezco a los hnos. que he logrado contactar, por su colaboración y por su gran disposición para compartir sus recuerdos y anécdotas.

Quiero decir que me es muy grato escribir algo tan maravilloso como es: el testimonio de un pueblo, de una iglesia que ha cambiado a través de los tiempos firme como ejercito en orden y que aún sigue caminando. Aunque muchos ya están con el Señor pero el Amor, la Fe y la Esperanza que ellos tenían, sigue en los que continuamos, y es mi anhelo que cuando nosotros ya no estemos esta historia trascienda a las generaciones venideras, hasta que el Señor venga y estemos todos juntos con El en su reino.


Mis Recuerdos

Hno. Zacarías Herrera en compañia de su esposa y cuatro de sus hijos

Es muy emocionante traer a la memoria algunos hechos de los que guardo en mi mente desde ese entonces tantas cosas bellas que el Señor me permitió vivir y experimentar en ese lugar. Creo que cada hno. Lo contará en su propia versión, a partir del tiempo que empezó a ser miembro de esta iglesia.

En primer lugar escribiré acerca de los inicios de esta obra y el primer pastor el Hno. Zacarías Herrera Ortega. En mis propios recuerdos la historia comienza así:

El lugar es: Col. Antonio Rosales Cajeme, Son.

La iglesia inicio en el año 1962, siendo el Hno. Zacarías Herrera, el que inicio la obra en este lugar, junto con su esposa e hijos, (esposa: Indalecia Ríos Gonzales, Hijos: Francisca, Joel, Elizabeth, Nicolás y David) habiendo ya pastorado algunas iglesias en el Edo. De Nayarit se vío en la necesidad de viajar a este lugar a causa de una enfermedad y debido al clima que afectaba más su salud. Aunque creo que el Señor ya tenia un propósito para sus vidas y una gran tarea para él.

Al principio se estableció en un campo agrícola (más o menos a 6 km de distancia del lugar) donde empezó a trabajar como mayordomo y de ahí comenzó a predicar el evangelio en los alrededores para finalmente establecerse en este lugar (esto fue un 20 de junio de 1965), en ese tiempo la Colonia apenas se estaba formando solo había unas cuantas casas un poco retiradas unas de otras, casi todas hechas de cartón, no había luz eléctrica ni agua potable, pues apenas se estaba formando el pueblo; él hno. Construyó su humilde casita hecha en parte de lámina de cartón, de pedazos de fibracel, madera, ladrillos etc. Y de ahí empezó a construir su “pequeña” GRAN OBRA ¡¡LA CASA DE ORACIÓN!! Como así la llamaban.

Hno. David Herrera y Hno. Ignacio, frente a los cimientos del templo

Yo tenía escasos 2 años de edad, en mi memoria esta graba la imagen de una casita de fibracel de 4x4 mas o menos, una mesita al frente, con un mantel blanco que la cubría completamente hasta abajo, una lamparita de petróleo (quinqué) y por supuesto ¡¡LA BIBLIA!! También unas cuantas bancas y afuera una olla de barro llena de agua exclusivamente para los hnos. que asistían a los cultos.

La primera vez que se entré, estaban cantando: LOS CAMINOS FATIGADOS en su melodía original, luego se arrodillaron para orar, y yo también lo hice (esto puede parecer increíble, pues yo solo era una bebé pero me gozo en gran manera, y todo esto lo guardo de mí en mi corazón, porque el Señor ya me había escogido para que yo fuera parte de su gran pueblo), como iba diciendo; el Hno. Zacarías construyó ese pequeño templo, aunque los cultos y se hacían en casas de unos hermanos que vivían cerca del lugar, que fueron los fundadores de la Colonia: el Hno. Tiburcio Santos y su esposa Gregoria Rodríguez (que hasta hoy la calle lleva el nombre del Hno.) y el Poder de Dios empezó a manifestarse grandemente.

La congregación se componía de unos 10 a 15 hnos. contando la familia pastoral, entre los nombres que recuerdo esta el Hno. Ignacio su esposa Carolina, Hno. Felipe su esposa Fca., Hna. Cayetana y su esposo, Paulina Anselma, etc. Algunos de ellos con sus familias.

Las ofrendas que se recogían se usaban para la misma obra de Dios, pues el hno. Zacarías solventaba sus gastos con su propio trabajo, algunas veces vendiendo agua, como no había agua en la colonia el la traía desde un canal cercano en tambos de 200 lts. En una carreta tirada por su noble burrita “Cachoflas” aunque parezca algo chusco pero este animalito tiene parte en esta historia, pues fue un medio de transporte indispensable en ese tiempo esa carretita tirada por esa burrita, fue como el camioncito ultimo modelo de nuestros tiempos. Era algo muy especial subirnos y acomodarnos como podíamos e ir a los lugares vecinos a hacer los cultos. La última vez que me toco subirme a esa carreta fue a la edad de 12 años mas o menos, había preparado el programa para ir a predicar la palabra de Dios al ejido Fco. Villa que queda a unos 6 km de distancia del lugar, subir los instrumentos (los cuales se componían de una pequeña bocina, una guitarra acústica y un tocadiscos) acomodarnos e ir cantando alabanzas por todo el camino era algo muy, pero muy emocionante, otras dos muchachas y yo habíamos preparado el canto titulado soy el hijo de un rey para cantarlo en especial y aunque todo era así: rustico, sencillo, humilde en fervor y la pasión con que se hacían esos cultos esa algo que quedó en mi corazón para siempre y con esto sólo reafirmo que generación tras generación el mismo fervor y la misma pasión sigue y seguirá en los verdaderos cristianos.


Se comienza la construcción de un nuevo templo

Hna. Indalecia Ríos de Herrera con uno de sus nietos

La obra siguió avanzando hubo necesidad y sobre todo el deseo de construir un templo ya en forma y pues; manos a la obra, como todos los hermanos eran de escasos recursos se pusieron a trabajar haciendo tamales para vender para ese entonces ya habían adquirido el lote o terreno donde se haría la construcción y gracias a Dios estaba a un costado de lo que podría llamarse la casa pastoral y en realidad lo era. Por otra parte la hermana Indalecia esposa del pastor vendía leña, jabón, petróleo algunas otras cosas para la obra de Dios ellos eran muy estrictos en el aspecto de cuidar los bienes de la iglesia si un árbol frutal era destinado para la obra de Dios las ganancias de la fruta que se vendía era única y exclusivamente para gastos de la iglesia y pues con todo ese empeño que ponía en trabajar pronto lograron construir tan anhelada obra, a mi también me toco participar un poco aunque sea amarrando los tamales y doy gracias a Dios pro ellos, y pues cada hermano puso su granito de arena en todo el trabajo, el techo fue hecho con lamina negra de cartón en ella participo el hermano Ramón Macías y su hijo Josué Macías yerno y nieto a la vez del hno. Zacarías también otros hermanos que colaboraron que no recuerdo sus nombres y por supuesto el pastos y sus hijos el hno. David y el hno. Joel.

Hno. Zacarías Herrera a un costado de su casa

Ya recién terminado el techo del templo prácticamente estaba listo para empezar a oficiar los cultos en él, cuando llegó un fuerte huracán con fuerte granizada y como dije al principio la casa pastoral aparéntenme era demasiado frágil hecha de puros pedazos de cartón, los vecinos de todo alrededor empezaron a sufrir los estragos de esa tormenta y como suele suceder hay personas que solas se construyen enemigos de la iglesia por ahí quedaba cerca la casa de una de esas personas, de pronto una de las paredes de la casa pastoral se empezó a mover en eso se escucho algo fuerte que golpeo dicha pared, fue el techo de la casa de ese vecino que se había desprendido y voló hasta recargarse en la frágil pared y así evitar que se siguiera moviendo o se cayera pues no paso mucho tiempo cuando es apersona y casi todos los demás vecinos estaban refugiados en el templo recién terminado, prácticamente ellos lo estrenaron allí pasaron algunos días mientras que el gobierno les mandaba ayuda para reconstruir sus casas pero lo mas maravilloso es que mientras esta la tempestad todos estábamos en oración y a pesar de que todos lo techos quedaron destrozados por el fuerte granizo los del templo y casa pastoral quedaron intactos solo un pequeño agujerito en una de las esquinas del techo del templo y un tejaban que estaba por fuera de la casa también se daño pero nosotros bien protegidos por el poder de Dios a él sea la honra y la gloria..!

Hno. Zacarías en compañia de algunos miembros de su familia, atrás: el templo en construcción

También algo muy maravilloso que tengo presente en mi memoria que paso en esos días cuando la gente empezó a ir a sus casas quedamos algunos de la familia todavía refugiándonos en el templo. Recuerdo una mañana en la madrugada mas o menos a las 4 o 5 cuando escuché cantar un himno el cual es OH YO QUIERO VERLE, lo estuve escuchando todo el tiempo hasta que amaneció con una voz muy gruesa de hombre muy bonita su voz y oía que andaba trabajando arduamente, cuando me levanté fui y le pregunte a mi abuelita (porque ellos eran mis abuelos) quien era la persona que andaba cantando y trabajando dijo mi abuelita: hasta ahorita no he escuchado a nadie, ni nadie a ancado trabajando, me he preguntando porque escuche ese canto? Creo que era una promesa de Dios que a pesar de las tormentas que vienen a nuestras vidas él nos iba proteger y guiar siempre esa promesa me ha acompañado hasta el día de hoy, porque la estrofa que mas recuerdo es: en las olas del turbión Cristo guardará mi barquilla el guiará hasta el puerto allá yo tranquilo puedo estar mi piloto es él, es mi Rey tengo fe sé que él es fiel.


Bueno pues todo esto pasó mas o menos en el año 1975 mi abuelo falleció en el año 1989 a los 66 años de edad aún siento un nudo en la garganta cuando lo recuerdo pero el ya descansa en el Señor pero lo precisos y maravilloso es que la obra que el empezó en este lugar continua…


Hno. David Herrera en los inicios de su pastorado en Col. Rosales


Hna. Indalecia Ríos esposa del primer pastor, los dos descanzan en el Señor


Aunque el lugar aún estaba ocupado (al fondo) en la mente del hermano David ya se había formado la idea de un Templo más grande en esa área, tiempo despúes se realizo su sueño


Aquí el Hno. David Herrera, esperando el banderázo de salida para empezar los trabajos del nuevo templo con uno de sus hijos y hermanos


El entonces Obispo Presidente Hno. Ismael García Marqués colocando la primera piedra del segundo Templo


Aqí el Hno. Ismael García con el frasco que contiene la firma de cada hermano de la Col. Rosales


Donde se inicia los trabajos del nuevo templo


El Hno. David y sus colaborades continuando con la cimentación del Segundo Templo