Diferencia entre revisiones de «Los Medinas, Rosamorada, Nayarit»

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[[Archivo:LM_1.jpg|300px|left|thumb|Se aprecian algunos hermanos que formaron la primera generación. De izquierda a derecha: Raúl corona, Florencio Corona, Evelia Mandujano, Ignacio García, María Lara, Guadalupe Corona, Teodocia Carrillo.]]
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[[Archivo:LM_2.jpg|300px|center|thumb|El hno. Raúl en la graduación del ITAI en México. D.F.]]
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Revisión del 22:50 29 jul 2019


IGLESIA APOSTÓLICA DE LA FE EN CRISTO JESÚS EN LOS MEDINA, NAYARIT

1956

En el año de 1956, dio comienzo la predicación del Evangelio de Jesucristo en este lugar, siendo instrumento del Señor el hermano José Altamirano; quién trabajaba en las labores del campo.

Inicialmente, nuestro mencionado hermano daba testimonio en el poblado contiguo llamado la Boquita. Lugar algo reacio a recibir el Evangelio. El hermano Altamirano se movía del poblado llamado Pericos, lugar donde anteriormente había dado comienzo la obra. Cerca de dos años, el hermano Altamirano estuvo testificando en La Boquita, alentado por la hermana Sixta Molina (quién fue una de las primicias en el lugar de Pericos); a continuar, debido a la indiferencia de los habitantes de ese lugar.

Hubo un suceso que pudo haber sido el detonante para que el Evangelio fructificara en el lugar mencionado (La Boquita). Pero lamentablemente no fue así, de manera que el hermano Altamirano, se vio algo frustrado ante la reacción indolente del cacique de ese lugar, y para quién el hermano trabajaba como . jornalero.

Sucedió que la madre de este hombre mencionado, cayó postrada gravemente en cama. El Señor escuchó la oración de fe del hermano Altamirano, sanando milagrosamente a dicha señora. La reacción del hombre fue contraria a lo que se suponía y de una manera soberbia ofreció dinero al hermano Altamirano, como una paga por el beneficio divino recibido por su madre; pero ordenándole que se retirara de ese pueblo donde no admitían evangélicos.

El hermano Altamirano salió muy triste de ese lugar, pidiéndole a Dios dirección, se quedó dormido debajo de unos arbustos, donde Dios le mostró que rumbo seguir. De esta manera arribó a la comunidad denominada Los Medina, población contigua a La Boquita. Este lugar se mostró más receptivo al Evangelio, donde fueron bautizadas las primeras personas: una Señora llamada Adela y un hombre llamado Vicente, los cuales por razones desconocidas, tuvieron que cambiar de residencia.

El hermano seguía predicando y la gente se a escuchar la predicación, aunque no había una persona que abrazara firmemente el evangelio y abriera su hogar para que ahí se realizaran en una forma más formal las reuniones.

El hermano Altamirano había pedido a Dios una señal. Después de varios días de ayuno, entendió la respuesta de Dios. Corría ya el año de 1958. Eventualmente llegaba a este lugar, un hombre conocido del hermano Altamirano, quien tenía el oficio de soldador, el cual conocía el Evangelio, aunque no lo compartía como el hermano Altamirano. Pasando una mañana por el hogar de la Sra. María Lara, nuestro hermano encontró al otro hermano fuera de dicho hogar, donde hacía una reparación a la mencionada señora. La señora Lara (en cuyo hogar, había un lugar de reunión donde realizaban actividades espiritistas) preparaba el desayuno, invitando a los dos varones a desayunar. El hermano Altamirano había pedido a Dios un hogar que se abriera a la predicación y allí entendió que era el momento de terminar su ayuno. Esto se confirmó pues el lugar donde se realizaban las reuniones espiritistas fue transformado en la primera casa de oración, donde ahora se predicaba el glorioso mensaje de Jesucristo.

Vivían como vecinos de doña María la familia Corona, quienes se mostraban contrarios al Evangelio. El Señor Florencio persuadía a su hijo Raúl a no rebajarse a debatir con ese hombre; debido aque Raúl acostumbraba debatir con nuestro hermano Altamirano. Pero Dios se manifestó grandemente sanando al Señor Florencio, quién cayó enfermo. Oportunidad que Dios concedió al hermano, quién oró por don Florencio; honrando Dios la fe y la persistencia del hermano Altamirano.

Raúl quedó profundamente impresionado ante este milagro instantáneo, de manera que ya no pudo resistirse y en breve tiempo fue bautizado junto con la hermana María Lara. De manera que, prácticamente pueden considerarse a estos hermanos las columnas de la congregación local de los Medina. Comenzando así ya de manera definitiva establecida la obra de Dios en este lugar, pues en los días siguientes se efectuaron los siguientes bautismos. Tocó en esta vez a las hermana Teodocia Carrillo, hija de la hermana María Lara y Guadalupe Corona, hermana del hermano Raúl. Después fueron bautizadas las hnas. Gabina de Arreola y Evelia Mandujano de Corona; persona muy apreciada y recordada por su actitud afable y servicial. Fueron así añadiéndose más hermanos con el paso del tiempo, mencionando al hno. Pablo Hernández, ministro local quién atendió en un tiempo la iglesia de Pericos; su esposa Bárbara Corona, Rosendo Arreola, Juan Ramón Mejía, Evodio López, Candelaria Camacho, Domingo Ramos, Antonio Pérez, Evodio López, José Hernández,Rosa Espericueta, Agustín Arismendiz y esposa, Pascual Camacho, Anita Mandujano, Silvia Núñez. Recordamos también a la hermana Teresa procedente del poblado de Vicente Guerrero.

La estancia del hno. Altamirano en la iglesia a partir de los primeros bautismos , fue breve. Por razones incompresibles y talvez injustas para con el hermano Altamirano, fue asignado como Evangelista encargado de la congregación el hermano Ignacio García Briones, quedando relegado el hermano Altamirano, quién tuvo que salir de este lugar hacia el estado de Sonora; lugar donde Dios lo ha usado grandemente en el apostolado, fundando obras y de manera muy especial entre las etnias de ese estado. Solo Dios sabe que sentimientos encontrados había en su corazón. Creo que siendo justos, debe quedar asentado este precedente; pues el hermano Altamirano siempre ha sido un hombre sencillo y ha llevado una vida humilde y porque no reconocerlo, viviendo en etapas de su vida con carencias materiales e incomprensión, al lado de la compañera e hijos que Dios le concedió. Vayan pues en estas líneas sencillas un genuino reconocimiento y admiración a este varón esforzado y todos aquellos siervos y siervas de Dios, quienes en el fragor de la batalla y en el campo, careciendo quizás, de una formación intelectual que les concediera tener el perfil para ocupar cargos de renombre y honra dentro de la organización a la cual han entregado su vida, han sido pilares y ante Dios tienen mejor mérito y honra. Vi siervos a caballo, y príncipes que andaban como siervos sobre la tierra. Ec. 10:7 Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; más los que frecuentaban el lugar santo fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad. Ecc 8:10.

El hermano Nacho (como se le conocía al hermano García Briones), permaneció siete años al frente de la congregación. Se le puede considerar como un maestro que asentó bases doctrinales. Fue muy apreciado por los hermanos, pues hasta el término de sus días siempre mantuvo una buena relación con la iglesia a lo que visitaba con frecuencia.

El hermano Raúl Corona sucedió al hermano Nacho. Estuvo al frente de la congregación por más de veinte años ininterrumpidos, fungiendo a la vez como anciano del sector Dos.

Al hno. Raúl le sucedió el hno. Hilario Maldonado V. originario de Baja Cal. Sur, quién también pastoreaba la congregación en Pericos, Nayarit. El hno Corona fue asignado a pastorear la iglesia en Guasave Sinaloa.

Después del hno. Hilario estuvo el hno. Andrés Valencia, originario del edo. De Sinaloa. Esto fue a principios de los noventa. Fué en este periodo que se construyó la vivienda pastoral. Continuó el hno. Manuel Borbón, procedente del edo. De Sonora. Después del hno. Borbón, el hno. Margarito Carrillo, nativo del poblado de San Juan Bautista, Nayarit.

Tiempo después, llegó el hno. Francisco González. El hno. Panchito, como le llaman afectuosamente fue quién comenzó a ampliar el templo. Este hermano fue muy apreciado por la gente del pueblo. El hno. Benjamín Jiménez, sucedió al hno. Francisco. El turnó tocó al hno. Felipe Flores, quién reelevó al hno. Benjamín. Ya para entonces es la primera década del dos mil. Después del hno. Felipe estuvo el hno. Octavio Osorio, quién permaneció casi siete años.

2010

Fue ya a mediados del año 2010, cuando el hno. Jesús Meza, continúa en lugar del hno. Octavio. Fue en este periodo que por iniciativa de Samuel Camacho, se comienza un proyecto de ampliación y funcionalidad del templo (dicha persona, financió casi en su totalidad lo que hasta ahora quedó modificado y reedificado). Después de un periodo de año y medio que estuvo Jesús Meza, el hno. Israel Becerra, continuó por otro periodo de tiempo similar. Sucede al hno. Israel, el hno Daniel Guzmán, encargado en la iglesia de Pericos, Nay.

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Se aprecian algunos hermanos que formaron la primera generación. De izquierda a derecha: Raúl corona, Florencio Corona, Evelia Mandujano, Ignacio García, María Lara, Guadalupe Corona, Teodocia Carrillo.
El hno. Raúl en la graduación del ITAI en México. D.F.